Los demócratas confían a un joven Kennedy la réplica al terremoto Trump

El congresista Joe Kennedy III, sobrinonieto de JFK, hablará tras el discurso de la Unión para acusar al presidente de abandonar a los trabajadores

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 Pero si algo marca al hombre que dará la réplica a Donald Trump en el discurso del estado de la Unión es que es un Kennedy, nieto de Bob Kennedy  y sobrinonieto de JFK. Sin líderes definidos, y aún convulsos por la gran debacle electoral de 2016, los demócratas han confiado el altavoz a un político joven que recuerda a una época de esplendor del Partido en una de esas noches históricas de la liturgia política americana. Joe Kennedy III, congresista por Massachusetts, defenderá que Trump ha abandonado a las familias trabajadoras a las que tanto azuzó en campaña, pero algunos críticos advierten de que su perfil dinástico le aleja de ese votante insatisfecho.

El lugar desde el que la oposición lanza su discurso de respuesta al presidente de EE UU nunca se escoge al azar. Joe Kennedy hablará desde un instituto de formación técnica en Fall River, un pueblo a menos de 100 kilómetros de Boston, otrora un hub para el sector textil que se ha visto dañado por la desindustrialización. Se trataría, por tanto, de ese votante obrero con el que los demócratas quieren conectar de nuevo. El discurso, según avanzó Kennedy hace unos días, se basará en la creencia de que “la equidad y la dignidad económica deberían ser asequibles para cualquier estadounidense”. También habrá un gesto relevante para uno de los colectivos más perjudicados por la Administración de Trump, pues la invitada escogida por el congresista para representarle en la Cámara de Representantes, mientras habla el presidente, será  la soldado transgénero Patricia King.

El joven Kennedy fue elegido congresista en Washington por primera vez en 2012 y reelegido en 2016 para su tercera legislatura. Formado previamente en la Universidad de Stanford, en 2009 se licenció en Derecho por Harvard, donde tuvo como profesora a la senadora demócrata por Massachusetts Elizabeth Warren y conoció a la que sería su esposa, Lauren A. Birchfield. Habla español, ya que entre unos estudios y otros trabajó con las Peace Corps en la República Dominicana. Antes de su llegada a Washington, fue fiscal de distrito en Cape Cod.

Su andadura en el Congreso ha ido ganado protagonismo en el último año, en paralelo o quizá espoleada por la era Trump. Ha logrado momentos muy notorios, como su discurso en la Cámara sobre la anulación de la reforma sanitaria de Obama, que calificó de acto de malicia. Tuvo 10 millones de visitas en Facebook.

Para los demócratas, la apuesta por el congresista permite mostrar que el Partido tiene lo que la jerga futbolística llama cantera, jóvenes promesas o talentos listos para renovar el equipo titular. Sin embargo, la elección de un miembro de la última generación Kennedy por parte de Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado, y Nancy Pelosi, su homóloga en la Cámara de Representantes, ha recibido algunas críticas.

Michael Steel, quien fuera jefe de prensa del portavoz del líder de la mayoría republicana John Boehner, advertía esto en The Washington Post “Schumer y Pelosi han escogido a un blanco hijo del privilegio del estado más progresista de América. Hoy los votantes más insatisfechos rechazan a las dinastías políticas (como mi antiguo jefe, Jeb Bush, descubrió en 2016)”. Steel no menciona, sin embargo, que esos votantes dieron la Casa Blanca a un también blanco magnate de Manhattan, nacido ya millonario, que aún así se las apanó para erigirse en opositor al establishment.

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