Nueva York.- La puerta de la negociación quedó abierta en las palabras de Serguéi Lavrov, pero con una condición que refleja la distancia entre Moscú y Kyiv. Rusia está dispuesta a buscar una paz duradera, afirmó el canciller ante el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque dejó claro que no detendrá sus operaciones militares mientras continúen las conversaciones.
«No vamos a hacer una pausa en nuestra operación militar especial», dijo Lavrov el miércoles 23 de septiembre. El ministro sostuvo que un alto el fuego temporal permitiría a Ucrania reponer sus arsenales y acusó a los gobiernos europeos de querer aprovechar una suspensión de los combates para fortalecer militarmente a Kyiv.
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Su planteamiento separó dos ideas que suelen presentarse juntas en los esfuerzos diplomáticos. Por un lado, Moscú afirma que acepta negociar. Por otro, rechaza detener los ataques durante ese proceso. Lavrov dijo que su gobierno busca una paz que considere sostenible y justa, y que las conversaciones deben abordar lo que Rusia describe como las causas profundas del conflicto.
Esa fórmula deja una pregunta sin resolver. Si los combates continúan mientras los gobiernos negocian, la población y la infraestructura ucranianas permanecen expuestas a nuevos ataques. Para Kyiv, una pausa podría servir para reducir el daño y abrir espacio a medidas de distensión. Para Moscú, según Lavrov, la suspensión beneficiaría a Ucrania al darle tiempo para rearmarse.
El canciller ruso también volvió sobre los acontecimientos políticos de 2014. Afirmó que Francia, Alemania y Polonia incumplieron sus compromisos como garantes de un acuerdo entre el entonces gobierno ucraniano y la oposición, y sostuvo que ese fracaso condujo a la guerra y a la pérdida de territorio por parte de Ucrania. Lavrov presentó esa versión como parte de la explicación rusa del conflicto. La invasión a gran escala lanzada por Rusia en febrero de 2022, sin embargo, convirtió esa disputa en una guerra abierta que continúa más de cuatro años después.
La posición de Moscú contrasta con la propuesta expuesta por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. En Nueva York, Zelenski dijo que Ucrania aceptaría una tregua sobre instalaciones energéticas si Rusia deja de atacar la infraestructura crítica ucraniana. También reiteró su disposición a reunirse con Vladímir Putin en un encuentro con Donald Trump. Lavrov, en cambio, rechazó una pausa general durante las negociaciones.
La actividad diplomática incluyó una reunión de unos 50 minutos entre Lavrov y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Hablaron a puerta cerrada sobre una posible solución al conflicto, pero no anunciaron un acuerdo ni una tregua. El encuentro mostró que el canal de diálogo sigue abierto, aunque las declaraciones posteriores no redujeron la distancia entre las posiciones de Rusia y Ucrania.
Lavrov tiene previsto dirigirse a la Asamblea General de la ONU el sábado 26 de septiembre. Sus declaraciones del miércoles fueron ante el Consejo de Seguridad, donde expuso una línea que Moscú mantiene desde el inicio de la semana de alto nivel: negociar las condiciones de una paz futura sin detener la guerra en el presente.



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