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Pedro Sánchez se juega el poder y adelanta las elecciones en España ante una legislatura que se quedó sin oxígeno

Sánchez anunció este lunes la disolución de las Cortes y puso fin a una legislatura que debía extenderse varios meses más. Un día antes había comunicado su decisión al rey Felipe VI.

Pedro Sánchez se juega el poder y adelanta las elecciones en España ante una legislatura que se quedó sin oxígeno
Abogado Enrique Rosario - inmigracion

MADRID, España.- Pedro Sánchez decidió no esperar hasta 2027. Acorralado por una mayoría parlamentaria que dejó de responderle, una crisis de vivienda convertida en protesta social y unas encuestas que colocan a la derecha muy cerca de las puertas de La Moncloa, el presidente del Gobierno español ha decidido jugar su carta más arriesgada.

España celebrará elecciones generales anticipadas el próximo 29 de noviembre.

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Sánchez anunció este lunes la disolución de las Cortes y puso fin a una legislatura que debía extenderse varios meses más. Un día antes había comunicado su decisión al rey Felipe VI.

El detonante inmediato llegó en el Congreso.

El Gobierno sufrió una dura derrota cuando PP, Vox y Junts rechazaron dos decretos sobre vivienda que incluían medidas para proteger a personas vulnerables frente a los desahucios y ampliar determinados contratos de alquiler. Pero aquella votación hizo algo más que derribar dos iniciativas gubernamentales. Dejó al descubierto un problema que Sánchez llevaba meses intentando administrar.

Ya no tenía una mayoría suficientemente estable para gobernar.

Junts, decisivo para su investidura después de las elecciones de 2023, volvió a demostrar que podía bloquear iniciativas fundamentales del Ejecutivo. La derrota parlamentaria coincidió además con una creciente movilización social por el precio de la vivienda y los alquileres, alimentada por el desahucio de una mujer de 87 años en Madrid.

Sánchez decidió entonces convertir una crisis parlamentaria en una batalla electoral.

“Ha llegado el momento de que los españoles decidáis qué futuro queréis”, dijo al anunciar los comicios.

Su estrategia parece clara. Intentará trasladar la indignación por la vivienda hacia las urnas y presentar las elecciones como una decisión entre la continuidad de un Gobierno progresista y la llegada al poder de PP y Vox. Sánchez pidió una mayoría progresista “mucho más amplia” y advirtió sobre lo que describió como una ola ultraderechista que avanza internacionalmente.

Pero comienza esa batalla desde atrás.

El promedio de encuestas elaborado por RTVE coloca actualmente al Partido Popular alrededor de 137 diputados y a Vox en 65. Juntos alcanzarían unos 202 escaños, muy por encima de los 176 necesarios para controlar el Congreso.

Otro modelo que integra centenares de encuestas estima actualmente en 94 por ciento la probabilidad de que PP y Vox alcancen juntos la mayoría absoluta. Su proyección sitúa al PP en 138 diputados, Vox en 64 y al PSOE en apenas 109.

Eso significa que, si las tendencias actuales se mantienen hasta el 29 de noviembre, Pedro Sánchez probablemente perderá el poder.

Pero las elecciones todavía no se han celebrado.

Sánchez ya ha demostrado anteriormente una capacidad considerable para sobrevivir cuando las previsiones parecían adversas. Ahora apuesta nuevamente a una campaña corta e intensa, colocando la vivienda y el temor a un Gobierno dependiente de Vox en el centro de la movilización del electorado progresista.

Alberto Núñez Feijóo parte con ventaja. El líder del PP recibió el adelanto electoral asegurando que finalmente “la palabra la tiene España”, mientras Santiago Abascal y Vox llegan fortalecidos por unas encuestas que muestran un crecimiento considerable respecto de las elecciones de 2023.

El problema de Sánchez no está solamente frente a él.

También está a su izquierda.

Sumar llega debilitado, sin un liderazgo electoral completamente definido y en pleno intento de reorganización mediante un Frente Amplio. Podemos mantiene su propio espacio político. Esa fragmentación puede resultar particularmente costosa en un sistema electoral donde la división del voto puede traducirse directamente en pérdida de diputados.

A partir del 6 de octubre las Cortes quedan disueltas. Las candidaturas podrán presentarse entre el 21 y el 26 de octubre y la campaña comenzará oficialmente el 13 de noviembre. España votará el domingo 29.

Sánchez ha convertido así una legislatura que se estaba quedando sin oxígeno en una última apuesta política.

Puede recuperar terreno y sorprender nuevamente.

Pero esta vez las matemáticas iniciales son particularmente adversas.

Si PP y Vox conservan la ventaja que hoy reflejan la mayoría de las encuestas, España no solamente cambiará de Gobierno.

El 29 de noviembre podría cerrar la era de Pedro Sánchez en La Moncloa.

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