¿El despliegue militar de EE.UU en el Caribe busca derrocar al régimen de Maduro?

Washington, DC: El Cartel de los Soles es el nombre con el que se conoce a una red de narcotráfico integrada principalmente por altos oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela, a quienes se acusa de usar su poder militar y político para facilitar el tráfico de cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos, Europa y el Caribe.
El nombre “Cartel de los Soles” proviene de las insignias en forma de sol dorado que llevan en el uniforme los generales de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Venezuela.
El Cartel de los Soles no es un cartel clásico como los de Medellín o Sinaloa, sino una red de altos mandos militares y políticos venezolanos acusados de facilitar y beneficiarse del tráfico de cocaína desde Colombia hacia EE.UU., el Caribe y Europa. No hay una lista oficial reconocida dentro de Venezuela; el gobierno niega su existencia, pero en acusaciones judiciales de Estados Unidos, sanciones del Departamento del Tesoro (OFAC), informes de la DEA y testimonios de exfuncionarios han aparecido de manera reiterada ciertos nombres sindicados como jefes y figuras clave.
Entre ellos, Nicolás Maduro Moros, presidente de Venezuela, acusado en 2020 por el Departamento de Justicia de EE.UU. de conspirar junto a las FARC para introducir 250 toneladas de cocaína anuales en territorio estadounidense; Diosdado Cabello Rondón, número dos del chavismo y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (2017-2020), señalado por desertores venezolanos y por la prensa estadounidense (Wall Street Journal, 2015) como líder operativo del Cartel de los Soles y acusado de coordinar rutas de transporte aéreo y marítimo de cocaína; y Tareck El Aissami, exvicepresidente de Venezuela y actual ministro de Petróleo, investigado por el Tesoro de EE.UU. por narcotráfico y vínculos con Hezbollah, así como por redes de pasaportes y protección a cargamentos ilícitos.
En la rama militar se nombran a Hugo Carvajal (“El Pollo”), exjefe de la inteligencia militar venezolana (DGCIM), arrestado en España en 2019 y acusado en EE.UU. de coordinar envíos de cocaína en alianza con las FARC; Clíver Alcalá Cordones, general retirado del Ejército, que se entregó a la DEA en 2020 tras ser acusado de narcoterrorismo, admitiendo haber trabajado con militares venezolanos y las FARC; Néstor Reverol, exministro del Interior y Justicia, acusado en Nueva York por recibir sobornos de narcotraficantes; Luis Felipe Acosta Carlez, general de la GNB y exgobernador de Carabobo; Ramón Rodríguez Chacín, con vínculos operativos con la GNB; Antonio Benavides Torres, excomandante de la GNB sancionado por EE.UU. en 2017; Franklin García Duque, exjefe antidrogas de la GNB vinculado en testimonios judiciales, entre otros.
En estos momentos, el Cartel de los Soles se encuentra asediado por un dispositivo militar ordenado por el gobierno del presidente Donald Trump en agosto de 2025, que incluye el despliegue de tres destructores guiados Aegis, USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, en aguas internacionales cerca de la costa venezolana.
Se espera que estén operativos durante varios meses y formen parte de una estrategia más amplia para enfrentar amenazas de narcotráfico, usualmente ligadas a carteles latinoamericanos que Washington ha calificado como organizaciones terroristas extranjeras.
Además de los tres destructores, el operativo involucra aproximadamente 4.000 marinos y Marines, junto con aviones de vigilancia, incluidos P-8 Poseidon, submarinos de ataque y capacidad de inteligencia avanzada.
Una fuente oficial del Pentágono indicó que los barcos tendrán autoridad activa para interceptar cargamentos de drogas,marcando un incremento significativo en el rol de la Marina en estas misiones, que antes eran principalmente apoyo a la Guardia Costera.
¿Busca el dispositivo militar derrocar al régimen de Maduro?
Esta es una pregunta compleja, que no admite un sí o un no categórico. Lo primero en analizar es lo que ha dicho el gobierno de Donald Trump. Según la Casa Blanca, la misión se enmarca en la lucha contra carteles involucrados en el tráfico de fentanilo y otras drogas ilícitas hacia EE.UU., consideradas amenazas a la seguridad nacional.
En segundo lugar, el despliegue militar de 2025 no está oficialmente concebido como una operación destinada a derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, sino como una ampliación del esfuerzo antidrogas. No obstante, el contexto político hace plausible interpretarlo también como una señal estratégica y de disuasión militar directa al régimen venezolano.
Tercero, en ningún comunicado oficial del Departamento de Defensa o SOUTHCOM se menciona el derrocamiento del gobierno venezolano como objetivo de la operación. La misión es únicamente antidrogas, con énfasis en interceptar cargamentos de droga. Pero sí con clara carga política.
Analistas retirados, como el almirante James Stavridis, afirmaron al Wall Street Journal que el despliegue frente a las costas de Venezuela actúa como una señal militar de disuasión dirigida directamente a Maduro, más allá de su propósito técnico antidrogas.
Además, la administración Trump ha elevado la apuesta política al duplicar a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura de Maduro, mientras lo califica como cabeza de un “narco-terror cartel”.
No hay evidencia de que el objetivo técnico sea un cambio de régimen, sino la interdicción del narcotráfico con una confirmada dimensión política, porque el despliegue funciona también como una presión estratégica clara contra Maduro.

















