Resurge el fantasma de la reelección en RD con propuesta de modificar la constitución

Nueva York: La propuesta de reforma constitucional para habilitar nuevamente a Danilo Medina y a Luis Abinader ya está sobre la mesa y fue presentada públicamente en la Cámara de Diputados. El impulso inicial proviene del diputado Ramón Bueno, del PRM, acompañado por los también perremeístas Robinson Díaz y Eugenio Cedeño, quienes han expresado su respaldo.
Sin embargo, la iniciativa sigue siendo preliminar. No existe un proyecto de ley formal, no se ha publicado un documento que indique qué artículos se pretenden modificar y el apoyo parlamentario no supera a un pequeño grupo de legisladores oficialistas. Hasta ahora no hay señales de que esta idea tenga la fuerza institucional para avanzar hacia un proceso real de reforma.
Pero, cuidado, el silencio del partido gobernante es notorio. Ni el PRM como organización ni el presidente Abinader han respaldado públicamente la propuesta. Esa ausencia contrasta con la postura conocida del presidente, quien ha reiterado que no buscará un tercer mandato y que incluso impulsó una reforma que lo inhabilita expresamente para repostularse en 2028. Por el momento, todo indica que se trata de una discusión que circula más en el terreno mediático que en la agenda oficial del Gobierno.
- Hipólito Mejía, Danilo Medina, Luis Abinader y Leonel Fernández.
A pesar de ese silencio, la posibilidad de una reforma no debe subestimarse. La correlación de fuerzas surgida tras las elecciones de 2024 y la historia reciente de las reformas constitucionales colocan al país ante un escenario sensible. Un eventual acuerdo entre el Partido Revolucionario Moderno y el Partido de la Liberación Dominicana reabriría el tablero presidencial para 2028 y más allá. En este escenario, el único dirigente actualmente habilitado es el expresidente Leonel Fernández, cuyo marco constitucional ha sido distinto al de Danilo Medina y Luis Abinader.
Las cifras legislativas explican por qué la propuesta genera inquietud. Tras las elecciones de mayo de 2024, el PRM quedó con 146 de los 190 diputados. Para modificar la Constitución se necesitan 127 votos, cifra ampliamente superada por el oficialismo. En el Senado, el panorama es similar. El PRM y sus aliados controlan 29 de los 32 escaños, por lo que el mínimo constitucional de 22 votos también está garantizado. Varios analistas han señalado que el PRM tiene poder suficiente para gobernar sin necesidad de aliados, aprobar leyes de alta mayoría e incluso modificar la Constitución sin votos de la oposición.
Desde un punto de vista aritmético, el PRM no necesita al PLD para iniciar o aprobar una reforma. Sin embargo, un pacto entre ambos partidos otorgaría legitimidad política y reduciría el costo de imagen de una reforma impulsada únicamente por el oficialismo, especialmente cuando toca el tema más delicado en la historia reciente, la reelección presidencial.
La diferencia entre Leonel Fernández, Danilo Medina y Luis Abinader radica en las reglas constitucionales vigentes en cada momento. La reforma de 2002, aprobada en el gobierno de Hipólito Mejía, permitió la reelección consecutiva e hizo posible que Leonel fuera electo en 2004 y reelegido en 2008. Esa Constitución no incluía un candado que lo inhabilitara posteriormente. En 2010, ya en el poder, Leonel impulsó una nueva Constitución que tampoco limitó sus derechos políticos ni lo afectó de manera retroactiva. Al concluir su gestión en 2012, seguía plenamente habilitado.
El caso de Danilo es distinto. En 2015 el PLD acordó permitir su reelección para 2016–2020, pero aprobó un artículo transitorio que lo inhabilita de por vida. Ese candado lo convirtió en el único expresidente dominicano sujeto a una prohibición permanente para volver a presentarse. Leonel no fue afectado, porque la reforma no lo mencionaba, no era beneficiario de la reelección y ya había dejado el poder, pero impuso el párrafo que deshabilitó a Danilo Medina.
Abinader enfrenta otro tipo de restricción. Tras ganar en 2020 y ser reelecto en 2024, impulsó una reforma presentada como un cierre definitivo al continuismo que limitó la reelección consecutiva e incorporó un transitorio que él mismo ha reconocido que le impide buscar un tercer mandato. Por eso se pone en duda que acepte y se embarque en otra reforma constitucional. Así, aunque por motivos distintos, Abinader y Danilo comparten una condición de inhabilitación que no alcanza a Leonel.
Una eventual reforma que habilite a Danilo y Abinader reconfiguraría el panorama político. Desde lo legal, el PRM puede aprobarla solo, pero hacerlo sin acuerdos tendría un costo político elevado. Un pacto PRM–PLD cambiaría la narrativa; porque el PLD recuperaría a su líder histórico y el PRM mantendría abierta la puerta para Abinader en un futuro.
La pregunta de fondo queda abierta. La Constitución dominicana está llamada a ser un límite firme al poder presidencial o sigue siendo una pieza moldeable según las mayorías legislativas del momento. El debate recién comienza.



















