Caracas en silencio, el estruendo y la noticia que partió la madrugada

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A las 2 a. m., Caracas despertó con explosiones, sobrevuelos y columnas de humo que se extendieron por distintos puntos de la capital. Testigos citados por Reuters describieron destellos en el cielo y un corte eléctrico en el sur de la ciudad, cerca de una base militar. Entre las imágenes verificadas por la agencia se reportaron explosiones en el puerto de La Guaira y en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota. Horas después, el tráfico aéreo sobre Venezuela aparecía vacío en los rastreadores de vuelo. 

En Washington, el anuncio llegó por redes sociales. Donald Trump afirmó que Estados Unidos ejecutó un ataque a gran escala, capturó a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los sacó del país. Reuters y otros medios estadounidenses replicaron el mensaje, mientras la Casa Blanca y el Pentágono comenzaban a enfrentar preguntas inmediatas sobre legalidad, alcance y objetivos reales de la operación. 

Qué se sabe, y qué no, sobre el destino de Maduro y Cilia Flores

El punto crítico es este. A la hora de este reporte, el dato verificado no es un lugar, sino una afirmación de custodia. Según Reuters, un funcionario estadounidense dijo que Maduro fue capturado por un equipo que incluyó fuerzas especiales de élite, y el senador Mike Lee escribió que el secretario de Estado, Marco Rubio, le habría indicado que Maduro enfrentaría un proceso judicial en Estados Unidos. En paralelo, la fiscal general Pam Bondi publicó que Maduro y su esposa enfrentarían justicia en tribunales estadounidenses. Pero ni Reuters ni AP reportan una confirmación oficial del sitio exacto donde estarían detenidos. 

Desde Rusia, la vicepresidenta Delcy Rodríguez dijo no conocer el paradero de Maduro ni el de su esposa y exigió prueba de vida. Ese reclamo, por sí solo, retrata la zona gris informativa que sigue abierta incluso después del anuncio de Washington. 

El mapa de los golpes, La Guaira, La Carlota y el temor de una ciudad sin relato oficial. El operativo dejó señales visibles. Reuters reportó humo desde la dirección del puerto de La Guaira y otro foco cercano a una base aérea en Caracas. Las calles cercanas a Miraflores amanecieron con controles y hombres armados, mientras parte de la población se quedaba en casa siguiendo actualizaciones en el teléfono y otra salía a abastecerse por miedo a un período prolongado de incertidumbre. 

En la televisión estatal, Diosdado Cabello llamó a no cooperar con lo que describió como un enemigo terrorista. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, difundió un mensaje de resistencia. Reuters también reportó que el oficialismo habló de muertes civiles y militares sin ofrecer cifras verificables. 

Petróleo intacto, puertos heridos y la presión económica como telón de fondo

Un dato clave para entender el cálculo de la operación es el petróleo. Fuentes con conocimiento de la estatal PDVSA dijeron a Reuters que la infraestructura de producción y refinación no sufrió daños, aunque el puerto de La Guaira, que no maneja exportaciones petroleras, sí quedó severamente afectado. Ese matiz importa, porque sugiere una intención de control político sin provocar, al menos en lo inmediato, un shock directo sobre instalaciones petroleras críticas. 

Reuters también informó que en diciembre Estados Unidos impuso un bloqueo a tanqueros que entraban y salían de Venezuela y confiscó dos cargamentos, reduciendo las exportaciones desde unos 950 mil barriles diarios en noviembre a aproximadamente la mitad. A eso se sumó un ciberataque que obligó a la empresa a operar en modo manual en parte de su cadena administrativa. 

Reacción internacional, condenas, respaldos y el regreso del fantasma de 1989

La operación sacudió a la región y reactivó un lenguaje que parecía archivado desde otras décadas. Rusia condenó el ataque y pidió evitar una escalada, apoyando el llamado a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. México condenó la acción por considerar que viola la Carta de Naciones Unidas. Brasil calificó la captura del presidente y los bombardeos como una línea inaceptable y un precedente peligroso. El Reino Unido, por su parte, dijo no haber participado y enfatizó el respeto al derecho internacional. 

La comparación histórica también reaparece en los propios reportes. Reuters subrayó que es la intervención militar estadounidense más directa en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989, cuando Manuel Noriega terminó siendo juzgado y encarcelado en Estados Unidos. 

Aunque el hecho central se reporta como captura y extracción, aún faltan verificaciones que pueden cambiar el relato en horas. ¿Dónde están Maduro y Cilia Flores?. ¿Bajo qué base legal se ejecutó la operación?. ¿Qué rol tuvieron aliados regionales o si fue unilateral?. Fue una entrega voluntaria, negociada o una traición? ¿Cuál será la autoridad efectiva en Caracas en el corto plazo, y si habrá fractura interna, sucesión controlada, o una fase de confrontación prolongada?

En Venezuela, el amanecer llegó con humo, calles patrulladas y una pregunta repetida por quienes salieron a comprar pan o gasolina. ¿Quién manda ahora?

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