VIDEO: Premio Nacional de la Juventud en Nueva York reconoce a más de 40 dominicanos destacados en el exterior

Que la República Dominicana también se proyecta desde afuera. Y que el futuro, cuando se reconoce a tiempo, puede convertirse en presente.. y esto, la historia no olvidará el esfuerzo del cónsul Jesús Vasquez Martínez (Chú) que dejó su marca en el esfuerzo de que no se pierda el vínculo diáspora-país, con su innovadora idea de crear el Plan Estratégico 2025-2028.
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Nueva York.-  volvió a ser, por una tarde, una vitrina de orgullo dominicano. No de la belleza fácil ni del aplauso automático, sino del que se construye a pulso, con estudio, disciplina y liderazgo en una ciudad que no regala nada. Allí, en la cuarta entrega del Premio Nacional de la Juventud, más de 40 jóvenes dominicanos radicados en Estados Unidos fueron reconocidos en el renglón Joven Dominicano Destacado en el Exterior, en una ceremonia organizada por el Ministerio de la Juventud de la República Dominicana, junto al Consulado General dominicano en Nueva York y el Instituto de los Dominicanos en el Exterior (INDEX).

El salón fue testigo de un mensaje claro. La diáspora no es solo remesas ni nostalgia. También es inteligencia, innovación y carácter. La lista de reconocidos reunió a estudiantes y profesionales de distintas áreas, desde universitarios hasta doctores, distinguidos por sus aportes a la comunidad dominicana en el exterior, su excelencia académica y su compromiso con el desarrollo humano; en un tiempo donde muchos jóvenes sienten que el futuro es una puerta cerrada, el evento apostó por lo contrario. Mostrar historias reales que abren camino.

Entre aplausos y miradas emocionadas, se congregaron figuras claves de la representación dominicana en la ciudad. Estuvieron presentes el cónsul dominicano en Nueva York, Jesús Vásquez Martínez, ideólogo principal de esta premiación dentro del Plan Estratégico 2025-2028 para fortalecer vínculo diáspora-consulado NY; el ministro de la Juventud, Carlos J. Valdez Matos;  y la embajadora y viceministra del INDEX, Celinés Toribio, acompañados por líderes comunitarios y representantes de instituciones públicas y privadas de ambos países.

El escenario, más que protocolar, se convirtió en un símbolo. La República Dominicana mirando de frente a sus jóvenes fuera del territorio, reconociendo que su éxito también es nación y que fortalecer el vínculo entre ellos y el país, es evitar una ruptura que ninguna autoridad había previsto, siendo tan evidente.

El cónsul Jesús Vásquez fue directo en su mensaje. Describió a los galardonados como el relevo generacional que garantiza el futuro dominicano, y les habló con el tono de quien sabe que Nueva York no perdona improvisaciones. Les reconoció esfuerzo, disciplina y preparación en una de las ciudades más competitivas del mundo. En sus palabras, fueron presentados como modelos a seguir, ejemplos vivos de que se puede triunfar sin desconectarse de las raíces y llevando en alto el nombre del país.

Luego elevó el discurso hacia algo más amplio que una premiación. Recordó que la presencia dominicana en el exterior es sinónimo de creatividad y superación. Dijo que el dominicano es arte, cultura, deporte, ciencia, innovación y resiliencia. Y remató con una idea que quedó flotando en la sala como una bandera extendida. Dondequiera que hay un dominicano, hay una historia de lucha y de éxito. Desde el Consulado, aseguró, continuarán respaldando iniciativas que fortalezcan el vínculo con la diáspora y multipliquen oportunidades para las nuevas generaciones, con una promesa concreta. Seguir acompañando, abrir puertas, ser aliados del crecimiento.

El ministro de la Juventud, Carlos J. Valdez Matos, colocó el premio en el terreno de la política pública. Lo presentó como una estrategia para reconocer, estimular y proyectar a jóvenes que impactan positivamente tanto dentro como fuera del país. Su énfasis fue el poder de estas historias. Dijo que encarnan el espíritu de superación que define a la juventud dominicana y que son relatos que inspiran y transforman. No fue un gesto aislado, sino una afirmación institucional de que el mérito existe y merece respaldo.

Celinés Toribio, desde INDEX, subrayó otro punto sensible. La identidad. Para ella, el valor de estas iniciativas está en reforzar el vínculo emocional y cultural con el país de origen, en sostener el arraigo y convertirlo en compromiso real. En tiempos donde la migración puede empujar a la desconexión, el reconocimiento opera como un puente; no para romantizar el desarraigo, sino para dignificarlo, y para recordar que la dominicanidad no se pierde por distancia.

Pero quizás el dato que mejor resume lo que está ocurriendo llegó con las estadísticas presentadas por Eridenia Lora, coordinadora general del Premio en Estados Unidos. La participación no solo crece. Se dispara. En 2023 aplicaron 57 jóvenes. En 2024 fueron 87. En 2025 subió a 111. Y en 2026 la cifra alcanzó 272 jóvenes, con un 68 por ciento correspondiente a dominicanos residentes en Estados Unidos, un incremento superior al 100 por ciento frente a años anteriores.

Esa curva no es casualidad. Es un síntoma de algo más profundo. Hay una generación que quiere ser vista, evaluada y reconocida por su aporte real. Hay jóvenes dominicanos construyendo futuro en laboratorios, universidades, hospitales, empresas, organizaciones comunitarias y espacios de innovación, sin renunciar a su identidad. Y hay instituciones que, al menos por esta vía, están entendiendo que el orgullo nacional no se decreta. Se cultiva.

La cuarta entrega del premio en Nueva York cerró con una imagen poderosa. La diáspora dominicana, tantas veces mencionada como cifra o consigna, convertida en rostro, nombre y trayectoria. Más de 40 jóvenes levantando, con su trabajo, una idea que trasciende la ceremonia. Que la República Dominicana también se proyecta desde afuera. Y que el futuro, cuando se reconoce a tiempo, puede convertirse en presente.

En ese cierre, quedó también una huella institucional que va más allá de una noche de reconocimientos. La historia no olvidará el esfuerzo del cónsul Jesús Vásquez Martínez, Chú, quien apostó a que el vínculo diáspora-país no se debilitara con el paso de los años. Su impulso, marcado por la creación del Plan Estratégico 2025-2028, buscó convertir esa conexión en una ruta concreta, con visión de continuidad y con la diáspora como protagonista.

La cuarta entrega del premio en Nueva York cerró con una imagen poderosa. La diáspora dominicana, tantas veces mencionada como cifra o consigna, convertida en rostro, nombre y trayectoria. Más de 40 jóvenes levantando, con su trabajo, una idea que trasciende la ceremonia.

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