Consulado dominicano en Nueva York rinde homenaje a Juan Pablo Duarte

Con el homenaje, el Cónsul General reiteró su compromiso de preservar la memoria histórica, honrar las raíces nacionales y fortalecer la identidad dominicana en el exterior.
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Nueva York.- En la mañana fría de este sábado, la comunidad dominicana en Nueva York volvió a encontrarse alrededor de un nombre que funciona como brújula histórica y moral desde hace casi dos siglos. En Duarte Square, en la Avenue of the Americas, entre Canal Street y Grand Street, el Consulado General de la República Dominicana en Nueva York, representado por el cónsul general, Jesús Vásquez Martínez, junto al Instituto Duartiano, encabezó una ofrenda floral en honor a Juan Pablo Duarte, con motivo de su natalicio, en un acto donde el civismo se mezcló con el orgullo de pertenencia.

No fue una ceremonia de protocolo vacía. A medida que llegaban líderes comunitarios, representantes institucionales y dominicanos de a pie, el lugar adquiría el tono de una cita que la diáspora siente como propia, una forma de decir que la distancia no borra la memoria. Frente al homenaje, las miradas se detenían en el mismo mensaje repetido en distintas voces, Duarte no se visita solo para recordar el pasado, se invoca para medir el presente.

Durante la actividad, se resaltó su vida y su legado como el núcleo ético de una idea de país construida sobre libertad, justicia, soberanía, honestidad y sacrificio. Para el cónsul Jesús Vasquez Martínez, mejor conocido como Chú, esos principios no pertenecen únicamente a los manuales escolares, sino que siguen marcando el modo en que los dominicanos piensan la nación, dentro y fuera del territorio, especialmente en tiempos donde la identidad debe defenderse en medio de rutinas migratorias, trabajo y adaptación.

La ofrenda floral se convirtió, además, en un momento de reflexión silenciosa. Entre quienes asistieron se respiró la convicción de que la patria no es solo una frontera, sino un ejercicio cotidiano de coherencia, de apego a ideales democráticos y de respeto a la dignidad.

En esa lectura, Duarte aparece como el recordatorio incómodo de que los símbolos no sirven si no se traducen en conducta, y de que la nación se sostiene tanto por la memoria como por los actos.

El Consulado explicó que la actividad había sido programada originalmente para el 26 Enero, pero que fue reprogramada debido a las bajas temperaturas y una tormenta de nieve que afectó a la ciudad de Nueva York, una decisión tomada para proteger la seguridad y asegurar una participación más amplia de la comunidad.

Con el homenaje, el Cónsul General reiteró su compromiso de preservar la memoria histórica, honrar las raíces nacionales y fortalecer la identidad dominicana en el exterior.

En Duarte Square, ese compromiso se expresó sin discursos grandilocuentes, en un gesto simple y antiguo, flores depositadas con respeto para recordarle a la diáspora que la historia no se celebra solo con fechas, sino con conciencia y acciones.

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