Con Eligio Jáquez como puente, Pujols y los avicultores convierten una amistad en ayuda concreta

Al almuerzo asistieron Pavel Concepción, presidente de la Asociación Dominicana de Avicultores, Jochy Polanco, expresidente de la entidad, Wilfredo Cabrera, Bolívar Cartagena, Wilfredo Bautista, Margarita Mora, Ana María Barceló, Roberto Suárez y Fantino Suárez, además del cónsul dominicano en Nueva York, Jesús Chú Vásquez Martínez, entre otros invitados vinculados al sector avícola y a la comunidad.
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Santo Domingo, RD.- La escena no comenzó en un salón de Santo Domingo ni en una tarima. Empezó en Nueva York, cuando Eligio Jáquez era cónsul dominicano y Albert Pujols todavía estaba activo en Grandes Ligas. Jáquez recuerda que hace unos años, en una serie contra los Mets, tres días de béisbol en los que la ciudad se convierte en un pasillo de encuentros, gestos y oportunidades.

Según relató el excónsul en entrevista con El Faro Latino, aprovecharon esa visita para acercarse a Pujols con el apoyo de periodistas amigos que cubrían los juegos. Lo que buscaban no era una foto, sino una conversación real. En otra coincidencia previa en Nueva York, Jáquez ya había compartido con representantes del sector avícola dominicano que lo visitaban con frecuencia durante su gestión consular. De ese vínculo surgió la invitación a un almuerzo.

El encuentro se hizo en un restaurante. Allí, dice Jáquez, hablaron largo, sin prisa, y Pujols se mostró abierto, conversador, presente. El giro llegó al final, cuando el ex toletero les comentó que tenía una fundación y que le gustaría hacer algunos repartos. Preguntó si podían conseguirle pollos para donar.

La reacción fue inmediata. Los productores, cuenta Jáquez, se mostraron encantados. Le dijeron que solo debía indicar cuántos necesitaba. Pujols pidió una cantidad pequeña, casi simbólica, y por eso mismo los avicultores decidieron entregar más de lo solicitado. No fue un gesto para salir en la foto, insiste el entrevistado, sino una respuesta natural a una petición sencilla de alguien que había llegado sin poses y sin exigencias.

Ese primer aporte, añade Jáquez, se convirtió en costumbre. Al año siguiente se repitió. Y este año también. Cada diciembre, la fundación de Pujols recibe el respaldo de los productores de pollo para convertirlo en ayuda directa a personas que lo necesitan.

 

Con el cierre del ciclo más reciente, Pujols quiso devolver el gesto de otra forma. De acuerdo con Jáquez, el ex pelotero expresó su deseo de reunirse en un almuerzo para agradecer el trato solidario que los productores dominicanos han brindado a su fundación. Ese fue el objetivo del encuentro realizado en República Dominicana.

Jáquez lo cuenta con una mezcla de orgullo y sentido de pertenencia. Dice que era difícil imaginar a alguien quedándose fuera de una mesa así, no solo por la figura deportiva, sino por lo que Pujols representa. En su propia descripción, se trata de una leyenda viva, uno de los pocos bateadores que han superado los 700 jonrones en la historia de Grandes Ligas. Y para Jáquez, eso no es un dato frío, sino una dimensión del momento. Compartir con alguien así convierte un almuerzo común en una escena que se queda.

Pero el elogio no se detiene en los números. Jáquez subraya el carácter. Habla de la compostura de Pujols, de su prudencia, de su forma de estar sin imponerse. Lo describe como un hombre serio, decente, respetuoso. Y se pregunta, casi como una certeza dicha en voz alta, quién no se sentiría orgulloso de llamar amigo a alguien que combina grandeza deportiva con disciplina humana.

En ese cruce entre fama y modestia, la historia vuelve a su punto central. El almuerzo sirvió para agradecer y también para reafirmar una cadena de solidaridad que comenzó lejos, en Nueva York, y que terminó aterrizando en entregas concretas a través de una fundación.

Al almuerzo asistieron Pavel Concepción, presidente de la Asociación Dominicana de Avicultores, Jochy Polanco, expresidente de la entidad, Wilfredo Cabrera, Bolívar Cartagena, Wilfredo Bautista, Margarita Mora, Ana María Barceló, Roberto Suárez y Fantino Suárez, además del cónsul dominicano en Nueva York, Jesús Chú Vásquez Martínez, entre otros invitados vinculados al sector avícola y a la comunidad.

 

En palabras de Jáquez, el encuentro fue una manera de cerrar el año con gratitud, reconociendo el apoyo de los productores avícolas del país y la intención social de la obra de Pujols.

Lo que queda, al final, es una estampa dominicana contada desde la diáspora. Un ex cónsul que conserva los puentes, un sector productivo que responde sin cálculo y un astro del béisbol que, ya fuera del terreno, sigue haciendo ruido, pero esta vez con la discreción de quien prefiere que el aplauso se lo lleven los que reciben.

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