Con honras de Estado, Chu Vásquez acompaña los actos fúnebres de Ramón Alburquerque

“El Senado de la República rindió honores a mi compadre Ramón Alburquerque. Fue ejemplo para quienes coincidimos con él en el Congreso por su liderazgo y compromiso democrático. Tuve el honor de servir como vicepresidente del Senado durante su gestión como presidente”,
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Santo Domingo, RD.- En medio de un silencio cargado de respeto y emociones contenidas, el cónsul general dominicano en Nueva York, Jesús Vásquez Martínez, Chu, junto a otros dirigentes y personalidades, acudió a dar el último adiós a su compadre y compañero de ruta política, el ingeniero Ramón Alburquerque. Su presencia, discreta pero firme, acompañó las amplias honras fúnebres celebradas en la capital dominicana, donde el país despidió a una de las figuras más lúcidas y trascendentes de su vida pública reciente, fallecido tras una prolongada batalla contra un cáncer de hígado.

El momento más íntimo y humano llegó con las palabras de Mónica Alburquerque, hija del dirigente político, quien habló desde la memoria familiar más allá del personaje público. Con la voz entrecortada, recordó al padre cercano, noble y de buen humor, al hombre que enseñó a sus hijos a amar la naturaleza y a respetar el entorno, mucho antes de que el cuidado ambiental se convirtiera en bandera política.

Desde la funeraria Jardín Memorial, Chu Vásquez expresó que la partida de Alburquerque deja un vacío profundo en la República Dominicana. No solo se trataba, dijo, de un exsenador y dirigente político, sino de un pensador riguroso, de una mente estratégica cuya voz marcó el debate nacional durante décadas.

“Para quienes compartieron con él los pasillos del poder y los espacios del pensamiento crítico, su ausencia representa la pérdida de un referente moral e intelectual que trascendió fronteras partidarias”, agregó Chu.

“El Senado de la República rindió honores a mi compadre Ramón Alburquerque. Fue ejemplo para quienes coincidimos con él en el Congreso por su liderazgo y compromiso democrático. Tuve el honor de servir como vicepresidente del Senado durante su gestión como presidente”, escribió el cónsul en su cuenta de X este domingo.

Las ceremonias iniciaron en la Liga Municipal Dominicana, institución estrechamente ligada a uno de los capítulos más recordados de su trayectoria pública. Allí comenzaron los homenajes a un hombre que supo combinar la técnica con la política, el conocimiento con la vocación de servicio.

Posteriormente, el féretro fue trasladado al Congreso Nacional, donde se le rindió un homenaje oficial encabezado por el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, quien destacó su papel como defensor incansable de la democracia y la institucionalidad.

De los Santos recordó que Alburquerque fue autor y coautor de más de cien leyes que marcaron el desarrollo moderno del país, entre ellas la Ley de Seguridad Social, la Ley General de Electricidad, la de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la de Telecomunicaciones, así como normativas clave sobre hidrocarburos, mercado de valores, derecho de autor y desarrollo fronterizo. “Su legado legislativo, constituye una de las contribuciones más sólidas al andamiaje institucional dominicano”, afirmó.

Durante el homenaje en el Senado se realizó una guardia de honor integrada por destacadas figuras del liderazgo nacional, entre ellas el propio Chu Vásquez, Milagros Ortiz Bosch, José Ignacio Paliza, Ginette Bournigal y Antonio Marte. El acto reflejó el reconocimiento transversal que concitó Alburquerque a lo largo de su vida pública, más allá de diferencias coyunturales o partidarias.

Las honras continuaron en la Casa Nacional del Partido Revolucionario Moderno (PRM), donde dirigentes y militantes se congregaron para despedir a uno de los hombres más influyentes de la política contemporánea. Allí, otra guardia de honor fue encabezada por Paliza, Eddy Olivares, Nelson Arroyo, Roberto Fulcar, Gloria Reyes, Rafael Santos, Franklin García Fermín y Samuel Pereyra, junto a miembros de la dirección ejecutiva y representantes de seccionales del partido en el exterior.

Con su sepelio en el cementerio Jardín Memorial, la República Dominicana cerró un capítulo de su historia política reciente. Ramón Alburquerque, nacido en Monte Plata el 5 de junio de 1949, senador en varios períodos y presidente del Senado en tres ocasiones, deja un legado inscrito en la legislación, en la institucionalidad y en la memoria democrática del país. Su vida pública y privada confluyeron en una misma idea de servicio, rigor y compromiso, que hoy es recordada con respeto, gratitud y profunda emoción.

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