Cónsul Vásquez Martínez comparte versión estadounidense y de la Cancillería sobre cierre de la DEA

Nueva York. El cónsul dominicano en esta ciudad, Jesús Vásquez Martínez, conocido como Chu, decidió intervenir en el debate público generado tras el anuncio del cierre de la oficina de la DEA en República Dominicana compartiendo los mensajes oficiales tanto de la Cancillería dominicana como de la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo.
La DEA, siglas en inglés de la Administración para el Control de Drogas, es una agencia federal adscrita al Departamento de Justicia de Estados Unidos, creada en 1973 para combatir el narcotráfico, la distribución ilícita de sustancias controladas y el lavado de dinero, con operaciones coordinadas a nivel nacional e internacional; su presencia en República Dominicana ha sido parte de la cooperación bilateral en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
En su cuenta de X, Vásquez Martínez reenvió primero el mensaje del canciller Roberto Álvarez, quien informó que sostuvo una conversación directa con la embajadora estadounidense Leah Campos. Según el canciller, el cierre de la oficina de la DEA en el país obedece a una investigación interna de la Embajada de Estados Unidos y no guarda relación alguna, de manera categórica, con el gobierno dominicano ni con funcionario alguno
En un segundo mensaje compartido, el cónsul resaltó la postura oficial de la Embajada estadounidense, que calificó la medida como un cierre temporal destinado a permitir el desarrollo de una investigación interna. En ese comunicado, Washington reafirmó que República Dominicana continúa siendo un socio fundamental en los esfuerzos regionales contra el narcoterrorismo y que la cooperación bilateral seguirá desarrollándose al mismo ritmo mientras avanza el proceso investigativo.
Importante 👇🏻 https://t.co/E6mPzcgJ2f
— Jesús Vásquez Martinez (@chuvasquez) February 12, 2026
El contexto, sin embargo, es más complejo que una simple pausa administrativa. El anuncio del cierre indefinido se produjo a mediados de febrero de 2026 en medio de un escándalo interno que autoridades estadounidenses describieron como un caso de corrupción y abuso de poder. La embajadora Campos acompañó la decisión con un mensaje de cero tolerancia, señalando que utilizar un cargo oficial para beneficio personal constituye una grave violación de la confianza pública.
Horas después trascendió que un supervisor de la DEA asignado en República Dominicana, identificado como Melitón Cordero, fue arrestado y acusado en Estados Unidos por presunta conspiración de soborno y fraude de visas, dentro de una investigación relacionada con el uso indebido de un programa de visas vinculado a informantes y cooperación interagencial.
La reacción del cónsul Vásquez Martínez, al amplificar los comunicados oficiales de ambas partes, coloca el énfasis en la narrativa institucional de que se trata de un proceso interno de Estados Unidos, mientras el debate público en República Dominicana sigue marcado por las implicaciones políticas y diplomáticas de un caso que sacudió la cooperación antidrogas entre ambos países.















