El círculo vicioso fiscal de República Dominicana

0
62

República Dominicana se encuentra entrampada en un círculo vicioso fiscal. Aumentan los ingresos fiscales por vía de reformas, de manera administrativa, por adelantos de recaudaciones o por otras vías.

La mayor carga para los hogares y las empresas afecta la capacidad de ahorro e inversión de los ciudadanos. Por ejemplo, un impuesto al consumo es un gravamen al ahorro, porque habrá menos recursos para este fin. Un impuesto a la renta es un gravamen a las inversiones que pueden hacer las empresas para contratar más personas, aumentar sus líneas de producción, comprar más maquinarias y, en consecuencia, poder hacer más productivo a los trabajadores y pagarles mayores salarios.

Ese sacrificio que realizan los ciudadanos no proporciona una garantía de que en un futuro no se volverá a realizar un incremento impositivo vía mayores tasas o nuevos tributos. Tampoco garantiza que no deberán amortizar mayor deuda pública, la cual es sinónimo de impuestos diferidos que deberán ser pagados en años venideros por los mismos miembros de los hogares y las empresas.

El gasto público, como decisión política que es, no está limitado por los nuevos ingresos. Las nuevas recaudaciones no garantizan, aún sean producto del crecimiento natural de la economía, una reducción en las necesidades de endeudamiento.

En lugar de reducir el déficit y eliminar el endeudamiento, las autoridades tratan de maximizar los nuevos ingresos en forma de gasto. Esa es la forma de gestionar, de manera continua, los nuevos y mayores ingresos.

Por vía de consecuencia, la deuda aumenta para cubrir los déficits, hace presión sobre las finanzas públicas y se vuelve al inicio del ciclo de aumento de los ingresos.

El problema de República Dominicana no se encuentra en la falta de ingresos. A pesar de los movimientos cíclicos que han podido experimentar las recaudaciones, la tendencia es clara: los ingresos crecen, pero las decisiones políticas priman sobre la administración de esos recursos de los ciudadanos. En consecuencia, el círculo vicioso se perpetúa.

¿Es posible romper el círculo vicioso? La experiencia de la década de los años 1990 así lo demostró. En República Dominicana se hicieron varias transformaciones en ese sentido; entre ellas una reforma tributaria muy sensata. Sin embargo, el factor clave consistió en tener presente que la práctica del endeudamiento público debía ser la excepción. En esos años se lograron superávits y la deuda pudo reducirse en un 28 %.

La República Dominicana necesita una reforma tributaria pero por las razones adecuadas: para disminuir incentivos a la evasión, la elusión y la informalidad; y para permitir que predomine un clima de inversiones que aumente la productividad promedio en la economía.

Hay que revisar el gastoEn cuanto al gasto, las partidas importantes deben ser revisadas y adoptar una mejor gestión de los recursos. Si el gasto, y la dimensión del Estado, no son revisados, la historia seguiría repitiéndose: la República Dominicana continuaría con un régimen basado en la premisa de que los ingresos no son suficientes, y los agentes económicos pendientes a cuándo serán cambiadas las reglas del sistema tributario.

Comments are closed.

Translate »