Océanos, cambio climático construcción de sociedades más resilientes

“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.” Isaac Newton.
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“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.” Isaac Newton. 

El calentamiento de los mares y océanos afecta directamente al deshielo de los polos, esto supone que los niveles de agua salada aumenten sobremanera, provocando la inundación de zonas de tierra y la contaminación de acuíferos, pozos y ríos de agua dulce.

Además, hay que tener en cuenta que, cuanto mayor sea la temperatura de la superficie del mar, con más facilidad se formarán tormentas y lluvias torrenciales. Estas precipitaciones se han visto profundamente agravadas los últimos años, destacando las terribles inundaciones, pérdidas materiales e incluso humanas.

El cambio climático global, tema de una polémica científica principal, implica riesgos de gran magnitud, complejidad e incertidumbre. Enfrentarlo requiere decisiones costosas y difíciles de adoptar. Su curso y efectos futuros se relacionan principalmente con el comportamiento, por ahora incierto, de las masas oceánicas.

Los océanos, que ahora son el pulmón azul de nuestro planeta, podrían contribuir al calentamiento global, advierte la UNESCO.

El informe destaca el papel que ha desempeñado el océano, desde la revolución industrial, como sumidero del carbono generado por las actividades humanas. Sin embargo, este papel podría disminuir o incluso invertirse en el futuro. “En lugar de absorber el carbono, los océanos contribuirían al calentamiento causado por el efecto invernadero del CO2”, asegura la investigación.

Sin los sumideros oceánicos y terrestres, los niveles de CO2 atmosférico se acercarían a las 600 ppm (partes por millón), un 50% más que las 410 ppm registradas en 2019, ya muy por encima de lo necesario para limitar el calentamiento global a dos grados centígrados.

La absorción de dióxido de carbono que hacen los océanos es clave en la mitigación del cambio climático; sin embargo, la humanidad está alterando el ciclo del carbono en sus aguas y esto podría invertir su función en la regulación del clima, transformándolos en un elemento más de calentamiento.

Para evitar que esto ocurra, dice el informe, es urgente estudiar el ciclo de captación del CO2, entenderlo bien y establecer una hoja de ruta que guíe a las autoridades responsables del diseño de políticas de mitigación y adaptación al cambio climático durante el próximo decenio, se destaca la importancia del conocimiento científico para tomar decisiones informadas.

Desde la Revolución Industrial, los océanos han sido el reservorio del carbono generado por la actividad humana. Sin estos reservorios marinos, junto con los terrestres, los niveles de CO2 en la atmósfera serían un 50% más altos que los registrados en 2019, que estaban ya muy por encima del límite para contener el calentamiento global a dos grados centígrados.

El ciclo global del carbono es una parte integral del sistema Tierra. De los componentes terrestres, atmosféricos y oceánicos del ciclo global del carbono que intercambian carbono en escalas de tiempo de décadas a siglos, el océano tiene más del 90% del carbono contenido en estos reservorios. Desde el comienzo de la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII, los seres humanos han alterado drásticamente las reservas y los flujos de carbono dentro del sistema tierra-atmósfera-océano y han aprovechado el carbono fósil en el reservorio geológico.

Con el tiempo, los océanos han pasado de ser un sumidero del carbono preindustrial procedente de la biosfera terrestre a través de los ríos, a convertirse en un receptáculo de carbono neto anual significativo a través de la absorción del carbono antropogénico.

La acumulación de carbono generado por la actividad humana en el océano está alterando la química del agua de mar, un fenómeno conocido como acidificación del océano. Estos cambios afectarán el papel futuro del océano como reservorio de CO2 atmosférico y alterarán los ecosistemas marinos de formas que aún se encuentran bajo investigación.

El Cambio Climático ha urgido repetidamente a evitar hacer más daños a los océanos y a multiplicar las medidas para evitar la acidificación, la desoxigenación y el calentamiento de sus aguas.

El Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021-2030) constituye una oportunidad única para convocar a los actores regionales y mundiales a establecer sus prioridades científicas comunes y a generar conocimientos, aplicaciones, servicios y herramientas para fortalecer las acciones de mitigación y adaptación relacionadas con el ciclo cambiante del carbono oceánico.

El objetivo del Decenio es proporcionar un marco propicio para las ciencias oceánicas diseñado y administrado conjuntamente por una gama amplia de actores que produzca una mayor aceptación y uso de las ciencias oceánicas para la acción y la innovación.

El estudio reconoce que por el momento el conocimiento disponible es insuficiente para tomar las mejores decisiones, y agrega que estas lagunas de conocimiento desafían la capacidad de la comunidad científica para comunicar eficazmente al público en general cómo sería la remoción del CO2 marino.

Por lo que bases físicas del cambio climático global son bien conocidas y el registro geológico presenta los resultados catastróficos de cambios climáticos ocurridos a lo largo de la historia de la Tierra. Ello, junto con los resultados de la modelación físico matemática de los procesos en curso, contrastada con la distribución geográfica de las poblaciones, debería llevar a modificar los patrones mundiales de conducta en lo relativo a la emisión de gases invernadero.

Sin embargo, existe una gran dependencia de la mayoría de los países respecto a los combustibles fósiles, mientras la población mundial y sus expectativas de desarrollo siguen creciendo. Por ello es difícil que se tomen medidas de fondo mientras no surjan trastornos de tal magnitud que obliguen a hacerlo, pese al costo económico y político que puedan implicar.

Para avanzar en el conocimiento sobre el ciclo del carbono en los océanos y en las posibles soluciones para protegerlo y mantener esta función de las aguas marinas, el informe de la UNESCO propone un programa conjunto de investigación que genere conclusiones y guíe la toma de decisiones adecuadas dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, con el fin de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París sobre el clima y construir sociedades más resilientes.

“El agua y la tierra, los dos fluidos esenciales de los que depende la vida, se han convertido en latas globales de basura.” Jacques Cousteau. 

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México.  

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