Se estremece el PRM con denuncias de legisladores Alfredo Pacheco y Bernardo Alemán

Santo Domingo, RD.- Las advertencias no llegaron desde la oposición ni desde voces marginales del poder. Esta vez surgieron desde el corazón mismo del Partido Revolucionario Moderno (PRM), pronunciadas por dos de sus figuras con mayor peso institucional. Las denuncias del presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, y del senador por Montecristi, Bernardo Alemán, reabrieron una herida que el oficialismo arrastra desde su llegada al poder en 2020 y que amenaza con pasarle factura política si no se corrige a tiempo.
El malestar tiene un eje común. Las cancelaciones de dirigentes y técnicos identificados con la base del PRM en distintas instituciones del Estado. Para Pacheco, no se trata de un simple reordenamiento administrativo ni de un ajuste natural tras nuevas designaciones. Lo que está ocurriendo, advirtió, es una persecución interna que desplaza a militantes preparados para favorecer a funcionarios a los que definió como oportunistas, figuras que han sobrevivido a todos los gobiernos y que hoy se presentan como indispensables.
- Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados.
La molestia fue tan profunda que el propio presidente de la Cámara Baja decidió expresarla directamente al presidente Luis Abinader. Lo hizo sin rodeos y sin matices, consciente de que sus palabras podían tener consecuencias personales. Aun así, dejó claro que no estaba dispuesto a callar frente a decisiones que, a su juicio, golpean injustamente a quienes sostuvieron al partido cuando no tenía poder, cuando era objeto de burlas y carecía de defensores en el aparato estatal.
El caso de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) se convirtió en el símbolo de esa inconformidad. Tras la llegada de una nueva dirección, se produjeron cancelaciones que, según Pacheco, arrasaron con equipos completos sin distinguir trayectoria, capacidad técnica ni compromiso político. La pregunta que lanzó en plena sesión legislativa resonó más allá del hemiciclo. ¿Por qué llevárselos a todos? ¿Por qué borrar de un plumazo a quienes, además de militantes, se formaron académicamente para servir al Estado?.
En su relato apareció un elemento que incomoda al poder. La memoria. Pacheco recordó que muchos de los cancelados fueron pilares del partido en tiempos adversos, cuando defender al PRM no traía beneficios ni cargos. Hoy, dijo, son esos mismos cuadros los que pagan el precio de un relanzamiento gubernamental que parece olvidar a su propia base.
Días después, desde el Senado, Bernardo Alemán, senador por la provincia Montecristi, fue más lejos. Sus palabras no solo describieron el problema, sino que proyectaron un escenario de consecuencias; para él, lo que está ocurriendo es una anomalía que, de no corregirse, podría expulsar al PRM del poder en 2028 y abrir la puerta a procesos judiciales contra miembros del propio partido.
- BERNARDO ALEMÁN RODRÍGUEZ SENADOR DE LA REPÚBLICA, PROV. MONTE CRISTI
Alemán habló desde la experiencia territorial. En Montecristi, relató, las cancelaciones se multiplicaron tras cambios administrativos. Cientos de dirigentes fueron desvinculados del Poder Judicial, brigadas completas desmontadas en Obras Públicas, decenas de militantes removidos en Educación, Frontera y otras dependencias. El patrón, según el senador, se repite en Agricultura, Aduanas e Industria y Comercio. Siempre pierden los mismos. La base.
Su advertencia fue directa. Un partido que se desprende de quienes lo llevaron al poder se debilita por dentro y se expone por fuera. Si el control del Estado se pierde, dijo, las decisiones tomadas hoy podrían convertirse mañana en expedientes judiciales. No fue una amenaza, sino una lectura cruda de la política dominicana y de su historia reciente.
Ambos legisladores coincidieron en un punto clave. El problema no es el cambio en sí, sino la forma. No es la renovación, sino el desprecio por la militancia. No es la gestión, sino la desconexión entre el gobierno y el partido que lo sustenta. En ese contexto, el llamado fue claro; que el presidente asuma con mayor firmeza la conducción interna del PRM y frene una dinámica que erosiona su propia estructura.
Las denuncias de Pacheco y Alemán no son episodios aislados. Son señales de alarma. Reflejan una tensión acumulada que, de ignorarse, puede transformarse en fractura. El PRM llegó al poder prometiendo un cambio de prácticas; hoy enfrenta el desafío de no reproducir, desde dentro, los vicios que durante años criticó. El tiempo político corre, y la base observa.



















