Leche, huevos, carnes y otros productos perecederos necesitan temperaturas estables, por lo que almacenarlos en la puerta del refrigerador puede acelerar su deterioro.
La puerta de la nevera suele utilizarse para guardar alimentos y bebidas de consumo frecuente, pero es también una de las zonas más expuestas a cambios de temperatura cada vez que se abre el electrodoméstico.
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Por esa razón, determinados productos perecederos deben colocarse preferiblemente en las repisas interiores, donde el frío permanece más estable.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener los alimentos refrigerados por debajo de 5 grados Celsius. Las bajas temperaturas disminuyen el crecimiento de microorganismos, aunque no lo detienen completamente.
La puerta puede utilizarse para productos que toleran mejor las variaciones de temperatura, como algunos condimentos, aderezos y bebidas.
Leche y huevos necesitan temperatura estable
La leche es uno de los productos que conviene mantener fuera de la puerta. Los cambios frecuentes de temperatura pueden favorecer un deterioro más rápido, por lo que resulta preferible colocarla en una repisa interior.
Los huevos también deben conservarse a una temperatura uniforme. Mantenerlos dentro de su envase original en una repisa interior contribuye además a protegerlos de golpes y olores de otros alimentos.
De acuerdo con FoodSafety.gov, los huevos crudos con cáscara pueden conservarse refrigerados entre tres y cinco semanas cuando se mantienen a una temperatura de aproximadamente 4 grados Celsius o menos.
Carnes crudas deben mantenerse alejadas de otros alimentos
Las carnes y aves crudas tampoco deben almacenarse en la puerta. Es recomendable colocarlas en la parte inferior de la nevera y dentro de recipientes o envases que eviten posibles derrames.
Esta medida reduce el riesgo de contaminación cruzada con productos preparados o listos para consumir.
Para las frutas y verduras, los cajones diseñados específicamente para estos alimentos suelen ser la opción más apropiada, debido a que ayudan a controlar la humedad y disminuyen la exposición a variaciones bruscas de temperatura.
No obstante, las necesidades de almacenamiento dependen del producto, ya que no todas las frutas y hortalizas requieren refrigeración.
¿Dónde guardar el queso?
El queso también se beneficia de una temperatura estable y, por lo tanto, no debería colocarse habitualmente en la puerta.
Cuando el refrigerador dispone de un compartimiento específico para lácteos o fiambres, este puede utilizarse. En caso contrario, una repisa interior ofrece mejores condiciones.
Como regla general, los alimentos más perecederos deben mantenerse en las zonas interiores de la nevera y a una temperatura cercana a los 4 grados Celsius o inferior para ayudar a conservar su calidad y reducir los riesgos asociados al crecimiento de microorganismos.



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