Vecina de Guthrie miró el video buscando un rostro conocido y el caso se convirtió en titular

0
11

Tucson, Arizona. En la desaparición de Nancy Guthrie, un caso que ya arrastra tensión nacional por las notas de rescate y la intervención del FBI, una frase de una vecina terminó ocupando espacio central en televisión. No porque aportara una identificación, sino porque encajó en la narrativa que los medios suelen privilegiar cuando no hay respuestas claras.

Laura Gargano, vecina de Guthrie desde hace 11 años, contó que revisó el video del timbre donde aparece una persona enmascarada afuera de la casa y que su reacción inmediata fue analizar el cuerpo. Miró la complexión, el tamaño de la cabeza, la forma de las piernas, el peso aproximado. Dijo que asumió que era un hombre y que, a partir de ahí, empezó a repasar mentalmente a quienes han trabajado en el vecindario, incluyendo servicios compartidos como jardinería u otros contratistas, algo común en zonas residenciales donde los mismos equipos atienden varias propiedades.

Ese testimonio, en sentido estricto, no identifica a nadie. No señala a un sospechoso por nombre. No dice lo reconozco. Lo que hace es describir un impulso humano, el de buscar familiaridad en un video borroso para convertir una sombra en alguien concreto. La esperanza, según sus propias palabras, era que el hombre del video fuera alguien conocido del área, alguien que ya hubiese estado allí por razones rutinarias.

Fox News lo destacó como parte de su cobertura en vivo y lo presentó como un elemento que abre posibilidades, aunque la pieza no ofrece una conclusión investigativa. En una historia donde cada día se suma un detalle sin cierre, ese tipo de escena funciona como material televisivo. Aporta tensión, sugiere un entorno cercano, insinúa acceso previo, pero no prueba nada por sí mismo.

El caso se volvió a recalentar el 11 de febrero cuando TMZ informó que recibió una tercera comunicación vinculada al expediente. No se trata de una nota donde el remitente diga soy el secuestrador. El mensaje afirma saber quién sería el responsable y exige 1 bitcoin a cambio de revelar el nombre, con una frase de urgencia. TMZ sostuvo que verificó que la billetera de bitcoin existe y dijo que entregó la información al FBI.

La aparición de una tercera carta, además, añadió otra capa de confusión. Algunos reportes indicaron que la dirección de bitcoin mencionada en este último mensaje sería distinta a la de comunicaciones previas, un dato que alimenta la duda sobre si se trata del mismo actor o de alguien intentando monetizar el ruido mediático alrededor del caso.

En Fox News, el fundador de TMZ, Harvey Levin, dijo que la carta fue entregada a las autoridades y que no podía afirmar si era legítima, mientras un ex funcionario del FBI advirtió en la misma cobertura que estas comunicaciones pueden ser estafas oportunistas cuando un caso toma relevancia nacional.

Mientras tanto, las autoridades han difundido imágenes de vigilancia donde se observa a una persona enmascarada manipulando una cámara en la vivienda, y la investigación se mantiene abierta, con búsquedas y diligencias en el área de Tucson y alrededores.

La historia, por ahora, tiene dos planos que chocan. Uno es el de los hechos verificables, el video, el rastro de las notas, la participación del FBI, la recompensa pública. El otro es el del consumo mediático, donde una vecina mirando piernas y siluetas puede convertirse en un punto de giro televisivo. Y en el espacio entre ambos, lo más peligroso es confundir esperanza con evidencia.

Comments are closed.