NUEVA YORK. — La candidata demócrata al Congreso de Estados Unidos por el Distrito 13 de Nueva York, Darializa Ávila Chevalier, enfrenta una creciente ola de rechazo dentro de amplios sectores de la diáspora dominicana tras la divulgación de publicaciones eliminadas de sus redes sociales en las que cuestionó símbolos nacionales dominicanos, calificó el nacionalismo dominicano como “violento” y expresó pesar por la separación histórica entre República Dominicana y Haití.
Las publicaciones, recuperadas de archivos digitales y difundidas inicialmente por medios estadounidenses y posteriormente por medios dominicanos, han generado una controversia que trasciende las diferencias ideológicas tradicionales y toca uno de los temas más sensibles para los dominicanos dentro y fuera del país; la identidad nacional.
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Entre los mensajes más discutidos figura una publicación de marzo de 2022 en la que Ávila Chevalier afirmó que evita colocar la bandera dominicana en sus perfiles porque el nacionalismo asociado a ella es “violento” y “no puede salir nada bueno de él”.
Para muchos dominicanos residentes en Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Connecticut y Massachusetts, Miami, la bandera no representa un movimiento político, sino el símbolo histórico de una nación que obtuvo su independencia tras 22 años de férrea ocupación haitiana y que ha preservado una identidad cultural propia durante más de siglo y medio.
Pero la indignación aumentó aún más cuando reapareció otro mensaje atribuido a la candidata, publicado en junio de 2020, en el que, alegadamente, escribió que “pudimos haber tenido una Quisqueya libre, negra y unificada”.
La frase fue interpretada por numerosos dirigentes comunitarios, líderes políticos y activistas dominicanos como una expresión de nostalgia por una hipotética unificación política entre Haití y República Dominicana, una idea que históricamente ha sido rechazada por la inmensa mayoría de los dominicanos y que contradice la narrativa fundacional de la independencia nacional proclamada el 27 de febrero de 1844.
UNA POSICIÓN QUE CHOCA CON LA HISTORIA DOMINICANA
La independencia dominicana surgió precisamente como resultado de la separación de Haití luego de más de dos décadas de ocupación de la parte oriental de la isla.
Por esa razón, cualquier discurso que sugiera que la unificación hubiera sido preferible suele generar fuertes reacciones entre dominicanos de distintas corrientes políticas.
Historiadores consultados por diversos medios han señalado que el concepto de una “Quisqueya unificada” ha sido promovido durante años por sectores académicos y activistas que favorecen una lectura integrada de la historia haitiano-dominicana.
Sin embargo, para gran parte de la diáspora dominicana, especialmente en Washington Heights, Inwood y El Bronx, ese discurso es percibido como un cuestionamiento directo a la legitimidad histórica de la República Dominicana como nación soberana.
RECHAZO EN LA DIÁSPORA
Las reacciones en redes sociales, programas de radio comunitarios, medios digitales y organizaciones dominicanas de Nueva York han sido particularmente severas.
Muchos votantes han expresado que pueden tolerar diferencias ideológicas sobre impuestos, inmigración, salud o política exterior, pero consideran inaceptable que una candidata que aspira a representar uno de los distritos con mayor concentración de dominicanos cuestione símbolos fundamentales de la identidad nacional.
Para sectores de la comunidad, el problema no radica únicamente en una opinión aislada sobre Haití, sino en un patrón de mensajes donde se percibe hostilidad hacia elementos centrales de la dominicanidad, incluyendo la bandera, la independencia nacional, la herencia histórica y el sentimiento patriótico de millones de dominicanos dentro y fuera de la isla.
UN COSTO POLÍTICO POTENCIAL
El Distrito 13 de Nueva York posee una de las concentraciones más importantes de votantes de origen dominicano en Estados Unidos.
Analistas políticos consideran que estas revelaciones podrían afectar significativamente la capacidad de Ávila Chevalier para conectar con una comunidad donde el orgullo nacional continúa siendo un factor determinante en la participación política.
Aunque la candidata ha declarado previamente que muchas de sus publicaciones antiguas no reflejan necesariamente sus posiciones actuales y que ha madurado políticamente con el paso de los años, hasta el momento no ha emitido una explicación detallada sobre sus comentarios relacionados con el nacionalismo dominicano, la bandera nacional o la posibilidad de una Quisqueya unificada.
Mientras tanto, el debate continúa creciendo y amenaza con convertirse en uno de los temas más sensibles de la actual contienda electoral.
Lo que comenzó como una revisión de viejos mensajes en redes sociales se ha transformado en una discusión mucho más profunda sobre identidad, memoria histórica, nacionalismo y representación política dentro de una de las comunidades dominicanas más influyentes fuera de la República Dominicana.



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