Jerusalén.– La placa del Consulado General británico fue retirada este jueves, pero el edificio seguirá en funciones. Tras semanas de tensión y conversaciones de última hora, Israel y Reino Unido acordaron que una pequeña misión diplomática permanezca en Jerusalén Este, aunque discrepan sobre si el consulado cerró o continúa operando bajo otro nombre.
El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, anunció que el consulado había concluido sus operaciones y que 20 diplomáticos, incluido el cónsul general, dejarían el país. Siete funcionarios permanecerán en el edificio para realizar actividades “muy limitadas”, según la descripción del propio ministro.
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Londres presentó el acuerdo de otra manera. El secretario de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, afirmó que el edificio no cerrará y que desde ahora se llamará Misión del Reino Unido en Jerusalén. Dijo que seguirá operando, prestará servicios esenciales y mantendrá el trabajo británico con la población palestina. También informó que algunos empleados y sus familias fueron retirados temporalmente por razones de seguridad.
La disputa comenzó cuando el Gobierno británico anunció nuevas restricciones comerciales contra los asentamientos israelíes en Cisjordania ocupada. Londres dijo que introduciría una prohibición a la importación de productos procedentes de esos asentamientos y sanciones a servicios que apoyen su expansión. La nueva legislación está prevista para los próximos meses; las medidas anunciadas no equivalen todavía a una prohibición ya plenamente vigente.
Israel ordenó el 8 de septiembre que el consulado cerrara en un plazo de 30 días. Sa’ar defendió la decisión como respuesta a lo que describió como acciones hostiles del Gobierno laborista británico. Entre las medidas israelíes anunciadas también figuran retirar a representantes británicos de un centro internacional de apoyo a Gaza, terminar la formación británica a fuerzas de la Autoridad Palestina y negar la entrada a 12 ciudadanos británicos, entre ellos legisladores.
La representación de Jerusalén tenía una función distinta de la embajada británica en Tel Aviv. Desde 1839, el consulado atendía las relaciones del Reino Unido con los palestinos de Jerusalén, Cisjordania y Gaza, y ofrecía servicios consulares. La embajada en Tel Aviv, que no está afectada por el acuerdo, se ocupa de las relaciones diplomáticas con Israel.
El estatus de Jerusalén Este sigue en el centro del desacuerdo. Reino Unido la considera territorio ocupado y rechaza que Israel tenga autoridad legal para cerrar su consulado. Israel sostiene que Jerusalén es su capital; la mayoría de los países no reconoce la anexión israelí de la parte oriental de la ciudad.
Miliband dijo que su Gobierno no tomará represalias mientras continúe el diálogo y que buscará reconstruir su presencia en los próximos meses. El acuerdo evitó, por ahora, una escalada diplomática mayor, pero dejó al descubierto la profunda distancia entre Londres y Jerusalén sobre los asentamientos, el futuro de los palestinos y la soberanía de la ciudad.



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