Santo Domingo. La crisis provocada por la fallida propuesta para extender los mandatos internos del Partido Revolucionario Moderno dejó al descubierto una realidad política que hasta ahora muchos evitaban reconocer: la lucha por el control del oficialismo ya comenzó.
Aunque la cúpula partidaria argumentó que la prioridad debía ser la estabilidad gubernamental y no los temas internos, la resistencia que encontró la propuesta evidenció que amplios sectores del PRM no están dispuestos a aplazar la competencia por espacios de poder.
Recibe alertas de última hora
Inmigración, Nueva York, República Dominicana y noticias de investigación directamente en tu teléfono y computadora.

Gratis y puedes cancelar en cualquier momento.
La convención interna representa mucho más que una simple renovación administrativa. En un partido de gobierno, controlar la estructura significa influir sobre candidaturas, estrategias territoriales, alianzas y posicionamientos de cara a la sucesión presidencial.
La figura de José Ignacio Paliza como presidente del partido y Carolina Mejía como secretaria general ha mantenido cohesión institucional, pero la proximidad del ciclo electoral intensifica tensiones entre corrientes internas, aspirantes y grupos territoriales.
El intento fallido de extensión terminó convirtiéndose en una medición temprana de fuerzas. Lo ocurrido muestra que dentro del PRM existe una militancia que exige participación y que no está dispuesta a aceptar decisiones sin debate amplio.
La disputa por 2028, aunque no oficialmente declarada, ya proyecta sus primeras fracturas.



Comentarios (0)
Sé el primero en participar en la conversación.