Reportajes

Los bajau, el pueblo del mar que enfrenta desalojos, pobreza y falta de ciudadanía

Su caso resume una pregunta mayor en el sudeste asiático, sobre qué ocurre cuando una comunidad cuya vida ha estado ligada al mar queda atrapada entre fronteras, parques protegidos y sistemas legales que no reconocen plenamente su existencia.

Los bajau, el pueblo del mar que enfrenta desalojos, pobreza y falta de ciudadanía

Los bajau, también conocidos como sama bajau o bajau laut, son pueblos indígenas marítimos del sudeste asiático que viven principalmente entre Filipinas, Malasia e Indonesia, con una historia ligada al mar, la pesca, las embarcaciones y las viviendas sobre pilotes. 

No son una “raza”, sino un conjunto etnolingüístico diverso, con comunidades asentadas en el archipiélago de Sulu, Borneo, Sabah y otras zonas costeras de la región. 

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Durante siglos, parte de estas comunidades desarrolló una vida marítima seminómada. Algunas familias vivían en embarcaciones o en casas levantadas sobre el agua, desplazándose entre islas, zonas de pesca y puntos de comercio. 

Esa relación con el mar les dio una identidad cultural particular, pero también los dejó en una posición vulnerable frente a las fronteras modernas, los controles migratorios y los sistemas estatales de ciudadanía.

En los últimos años, los bajau laut han sido presentados internacionalmente como “nómadas del mar” por su extraordinaria capacidad para bucear a pulmón libre. Un estudio publicado en la revista Cell en 2018 documentó una adaptación genética asociada a un mayor tamaño del bazo, órgano que ayuda a liberar glóbulos rojos oxigenados durante las inmersiones. 

Ese hallazgo convirtió a los bajau en un caso relevante para la ciencia sobre adaptación humana al ambiente marino. 

Sin embargo, la imagen romántica del pueblo que vive sobre el océano contrasta con una realidad más dura. En Sabah, Malasia, muchos bajau laut carecen de documentos de identidad, ciudadanía reconocida y acceso estable a servicios básicos como educación, salud y servicios financieros. 

Sabah es uno de los 13 estados que conforman Malasia. Está ubicado en la parte norte de la isla de Borneo, una de las más grandes del mundo, que comparte territorio con Indonesia y Brunéi. 

Sabah, cuya capital es Kota Kinabalu, forma parte de Malasia Oriental y se encuentra frente al mar de Célebes, en una región clave para comunidades marítimas como los bajau.

Reuters reportó que esa condición los expone a detenciones, deportaciones y exclusión institucional, porque las autoridades no siempre distinguen entre residentes apátridas y migrantes indocumentados. 

La situación se agravó en junio de 2024, cuando más de 500 miembros de comunidades bajau laut fueron desalojados en el distrito de Semporna, en Sabah. Activistas denunciaron que casas sobre pilotes y embarcaciones fueron demolidas o quemadas durante una operación contra asentamientos considerados no autorizados. 

Las autoridades defendieron la medida alegando motivos de seguridad, combate al crimen transfronterizo y protección de áreas administradas por Sabah Parks. 

La Associated Press informó que el gobierno estatal de Sabah justificó las demoliciones dentro del parque marino Tun Sakaran y dijo que se habían emitido avisos previos contra 273 asentamientos no autorizados. 

Organizaciones de derechos humanos y activistas locales respondieron que la operación dejó a cientos de personas sin vivienda y pidieron soluciones más humanas, incluyendo documentación legal para las familias afectadas. 

El caso de los bajau muestra una tensión profunda entre tradición, territorio y Estado moderno. Para las autoridades, muchos asentamientos violan normas de conservación, seguridad o migración. 

Para defensores de derechos humanos, el problema central es que comunidades nacidas y criadas en esas costas siguen viviendo sin reconocimiento legal, lo que las deja fuera de los servicios públicos y sin protección efectiva ante operativos estatales.

Los bajau no pueden reducirse a una curiosidad científica ni a la etiqueta turística de “gitanos del mar”. Son pueblos con historia, lengua, cultura y formas propias de vida marítima, pero también con una crisis contemporánea marcada por la apatridia, la pobreza, los desalojos y la falta de acceso a derechos básicos. 

Su caso resume una pregunta mayor en el sudeste asiático, sobre qué ocurre cuando una comunidad cuya vida ha estado ligada al mar queda atrapada entre fronteras, parques protegidos y sistemas legales que no reconocen plenamente su existencia.

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