SANTO DOMINGO.– El partido entre República Dominicana y Haití terminó con una victoria haitiana de 4-1, pero la noche del jueves 1 de octubre dejó otra escena que pasó a dominar la conversación: una puerta del Estadio Olímpico Félix Sánchez cedió en medio de una aglomeración de personas que intentaban entrar.
Al día siguiente, el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, anunció que la selección haitiana no podrá volver a disputar partidos en instalaciones deportivas dominicanas. Calificó lo ocurrido como “inaceptable” y dijo que el país no tolerará la indisciplina ni el irrespeto a sus recintos deportivos.
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El presidente Luis Abinader respaldó públicamente la decisión. “La posición del ministro de Deportes es la posición del Gobierno”, afirmó ante periodistas. Con ese respaldo, el anuncio dejó de ser solo una declaración del titular de Deportes y pasó a expresar la postura oficial del Ejecutivo.
Las imágenes difundidas después del partido mostraron daños en uno de los accesos y basura en áreas próximas al estadio. Durante el ingreso hubo empujones y momentos de tensión. RNN reportó uso de gas pimienta y personas con heridas leves, aunque en las informaciones consultadas no aparece un balance oficial de lesionados ni una evaluación pública del costo de los daños.
La Federación Dominicana de Fútbol reconoció que la asistencia superó lo previsto. Su presidente, José Deschamps, dijo que se habían vendido 23,604 entradas y que inicialmente esperaban entre 10,000 y 12,000 espectadores. También describió como “incidentes menores” los problemas de acceso y señaló que el proceso de revisión de seguridad desesperó a parte del público. Según Deschamps, Concacaf supervisó el operativo y le dio su visto bueno.
Ese contexto muestra que la situación no se reduce a los daños en una puerta. La asistencia desbordó las previsiones iniciales y hubo cuestionamientos sobre el ingreso y el control de la multitud. La puerta cedió durante el tumulto, pero las fuentes disponibles no identifican individualmente a quienes la derribaron ni detallan si hubo una investigación para establecer responsabilidades.
El Félix Sánchez había sido remodelado para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. El Ministerio de Deportes informó que una primera fase de esos trabajos representó una inversión de 950 millones de pesos. Cruz citó el gasto público para defender la decisión de proteger las instalaciones.
La prohibición se refiere a que la selección haitiana juegue en instalaciones deportivas dominicanas. No se ha informado de una sanción de Concacaf o de la FIFA ni de una resolución escrita que detalle el alcance y la duración de la medida. Su efecto práctico dependerá de los próximos compromisos y de dónde se disputen los partidos en los que Haití figure como local.
La Embajada de Haití agradeció al Gobierno dominicano, a los organizadores y a las fuerzas de seguridad por su colaboración para celebrar el encuentro. En un comunicado separado, aclaró que las declaraciones de algunos jugadores tras el partido no representaban la posición del Gobierno haitiano y reafirmó el respeto de Haití a la soberanía dominicana. Ese comunicado no incluyó una disculpa específica por los daños en el estadio.
En la cancha, Haití ganó 4-1 con dos goles de Wilson Isidor y anotaciones de Louicius Don Deedson y Yassin Fortuné. Dorny Romero marcó por República Dominicana. El resultado deportivo quedó eclipsado por los disturbios en las puertas y por la decisión gubernamental que ahora puede alterar futuras sedes de la selección haitiana.



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