Nueva York. Decenas de diplomáticos abandonaron la sala cuando Benjamin Netanyahu comenzó a hablar ante la Asamblea General de la ONU. El primer ministro israelí respondió a las críticas internacionales con una defensa de las operaciones militares de su gobierno y lanzó ataques verbales contra Irán, el alcalde de Nueva York y varios países que antes fueron aliados de Israel.
Netanyahu presentó a Israel como un país que enfrenta una guerra en varios frentes. Mencionó Gaza, Cisjordania, Siria, Líbano, Irán, Yemen y milicias en Irak. “Vamos a ganar”, afirmó, mientras defendía la ofensiva israelí y las acciones conjuntas con Estados Unidos contra Irán.
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Sobre los ataques a instalaciones nucleares iraníes, dijo que ordenarlos había sido una de las decisiones más fáciles de su mandato. Aseguró que, de no haberlo hecho, todos estarían muertos. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, había cuestionado el doble rasero internacional: sostuvo que Israel posee armas nucleares sin inspecciones, mientras Irán enfrenta sanciones y supervisión.
El discurso también estuvo dirigido a Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, quien había llamado a Netanyahu “criminal de guerra” y lo acusó de ser responsable de un genocidio contra los palestinos. Netanyahu negó esa acusación y calificó de mentiras las denuncias contra su gobierno. Mamdani respondió que las palabras del primer ministro buscaban encubrir lo que describió como un genocidio.
La disputa ocurre mientras continúa el saldo devastador de la guerra en Gaza. Las autoridades sanitarias gazatíes reportan más de 73,000 palestinos muertos desde octubre de 2023; la cifra no distingue entre combatientes y civiles. Israel niega haber cometido genocidio y sostiene que sus operaciones están dirigidas contra Hamás.
La Corte Penal Internacional mantiene una orden de arresto contra Netanyahu por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad relacionados con Gaza. El primer ministro rechaza las acusaciones. Su presencia en Nueva York, pese a esa orden, coincidió con protestas fuera de la sede de la ONU y con la salida de representantes de numerosos países al inicio de su intervención.
Netanyahu extendió sus críticas a Turquía, Francia y el Reino Unido, países que han cuestionado las acciones israelíes. Al presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, lo acusó de propagar mentiras antisemitas; también reprochó a los gobiernos francés y británico sus señalamientos sobre el trato de Israel a los palestinos.
En contraste, agradeció el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump y lo describió como el principal aliado de Israel en el conflicto. La delegación estadounidense aplaudió sus palabras.
El tono desafiante tuvo también una audiencia interna. Israel se encamina a elecciones el 27 de octubre y analistas señalaron que el mensaje de Netanyahu parecía dirigido tanto a sus compatriotas como a los delegados reunidos en Nueva York. Desde la tribuna internacional, el primer ministro buscó presentar a Israel como una nación sitiada; la retirada de diplomáticos y las protestas dejaron visible el aislamiento que enfrenta su gobierno.
Imagen: recreación editorial generada con IA de Benjamin Netanyahu en la ONU; no es una fotografía documental.



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