Por Eduardo Álvarez
Pregunta que, por lo general, plantea un propósito. Cuya simple respuesta la encontramos a menudo en ese sentido de pertenencia que nos da seguridad y tranquilidad. Podemos ahora particularizar este planteamiento identificando los motivos que impulsan a los PRMistas a decidir entre Carolina, Guido, Wellington o David. Disyuntiva que nos presenta las opciones con cara al futuro político de la dirigencia y militancia y al posicionamiento de este partido del 2028 en adelante.
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Con las limitaciones constitucionales que impiden una nueva repostulación del presidente Luis Abinader, la figura de David Collado surgió de manera apresurada como una alternativa sin sustento constitucional, vista así de pronto como un refugio para la continuidad apenas de un grupo. A falta de una respuesta sobre consistencia de esta candidatura, viene ocurriendo lo tenía que pasar. Se ha ido desinflando estrepitosamente debido a un decantamiento que era previsible, vista la frialdad y el distanciamiento entre seguidores y aspirante. Que para colmo, evita dar la cara y asumir su proyecto con la debida determinación. Actitud evidentemente desalentadora, con la agravante que margina a la fuerza de soporte.
Carolina Mejía, por su parte, no escatima esfuerzo ni entusiasmo para empoderar su proyecto presidencial, comprometiendo su presencia y discurso con el proyecto del PRM y del país. Determinada, precisa y cierta responde efectivamente a cada dirigente y militante a la legítima inquietud de por qué estar con ella. Con un crecimiento orgánico y numeroso incuestionable, patente y contundente en el apoyo de las figuras relevantes que cada día se suman a su proyecto.
Guido y Wellington también tienen respuesta a esta pregunta, con propuestas que podemos ver, con buen ánimo, aún en construcción, lo cual le añade calidad y efectividad a mediano o largo plazo.
En política, el fanatismo tiene sus consecuencias, a menudo desfavorables para quienes lo abrazan. Delata un escaso o inmaduro temple político. Daña o impide tener una amplia y clara visión, reduciendo la empatía y el entendimiento con lo cual propende a malas decisiones. De manera que estar con alguien o en lugar equivocado apenas encuentra un correctivo en identificar a tiempo la persona y el lugar adecuado. En este caso, la candidata que garantice la permanencia del PRM y la continuidad del presente proceso de desarrollo, seguridad y prosperidad que vive el país.



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