La alimentación forma parte del cuidado de las personas con enfermedad renal, pero las restricciones deben ajustarse al diagnóstico, los análisis y el tratamiento. El control del sodio, el potasio, el fósforo y las proteínas requiere un plan individual, según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK).
El médico y divulgador Alberto Sanagustín señala que conviene prestar atención a los alimentos muy salados, las bebidas azucaradas, el exceso de proteínas animales y ciertos preparados de plantas medicinales, especialmente cuando existe una afección renal.
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Entre los productos con abundante sodio figuran los embutidos, las sopas instantáneas, algunos quesos, los frutos secos salados y numerosas comidas rápidas. Revisar las etiquetas y elegir opciones con menos sal ayuda a reducir su consumo. El exceso de sodio puede favorecer la presión arterial alta y la retención de líquidos.
El potasio requiere una evaluación particular. Alimentos como plátanos, aguacates, tomates, papas y legumbres no deben eliminarse automáticamente: la cantidad adecuada depende de la función renal y de las concentraciones de este mineral en la sangre. Tanto su exceso como su deficiencia pueden causar problemas.
También puede ser necesario controlar el fósforo. Además del presente naturalmente en distintos alimentos, algunos productos procesados contienen aditivos con este mineral, que el organismo absorbe con mayor facilidad. Su acumulación puede afectar la salud de los huesos y los vasos sanguíneos.
Las proteínas tampoco deben reducirse sin orientación profesional. Algunas personas con enfermedad renal crónica pueden necesitar moderarlas antes de iniciar diálisis, mientras que quienes reciben ese tratamiento suelen requerir una cantidad mayor. Una restricción excesiva puede comprometer la nutrición.
En personas con cálculos renales, las recomendaciones dependen del tipo de piedra. El NIDDK destaca la importancia de una hidratación adecuada, salvo indicación médica contraria, y aclara que consumir suficiente calcio mediante los alimentos puede ayudar a prevenir determinados cálculos.
Sanagustín también aconseja moderar el alcohol y los productos con azúcares añadidos, así como consultar antes de consumir plantas diuréticas o suplementos herbales.
La planificación con un nutricionista especializado permite ajustar alimentos, porciones y líquidos a las necesidades del paciente, evitando restricciones innecesarias y deficiencias nutricionales.



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