Estados Unidos. El café negro, consumido sin azúcar, crema u otros ingredientes, prácticamente no aporta calorías ni grasas, por lo que puede integrarse en una alimentación enfocada en controlar el peso. La respuesta cambia cuando la bebida incluye productos que aumentan su contenido energético.
La dietista certificada Megan Rasmussen sostiene que el aspecto determinante es aquello que se incorpora a la taza. Según explicó a la revista Eating Well, las cremas, los jarabes y los edulcorantes pueden producir un exceso de calorías y contribuir al aumento de peso.
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Además de su bajo aporte calórico, el café solo contiene cafeína, antioxidantes y compuestos vegetales como los polifenoles. Entre ellos se encuentra el ácido clorogénico, estudiado por sus posibles efectos sobre el metabolismo de la glucosa y la regulación del peso.
Por esa razón, una taza de café negro sin azúcar representa una de las opciones más sencillas para quienes desean limitar el consumo de calorías. Sin embargo, sus posibles beneficios no convierten la bebida en un sustituto de una alimentación equilibrada.
La dietista Elizabeth DeRobertis, del Scarsdale Medical Group, explicó a Health Matters que el efecto estimulante del café puede aumentar la sensación de energía. Ese efecto también ha sido relacionado con una mayor actividad física y un mejor rendimiento deportivo.
DeRobertis recomendó vigilar las calorías incorporadas y no exceder cuatro o cinco tazas diarias para proteger la salud general. La cantidad total y la tolerancia individual son factores relevantes al evaluar el consumo de cafeína.
El panorama cambia con preparaciones que llevan azúcar, leche entera, nata, chocolate, caramelo, crema o jarabes. Algunas bebidas comerciales de gran tamaño pueden contener cientos de calorías y cantidades elevadas de azúcar añadido.
Cuando esas preparaciones se consumen frecuentemente y provocan que una persona supere sus necesidades energéticas diarias, pueden favorecer el incremento de peso. Mayo Clinic también ha citado un estudio que encontró una relación entre añadir diariamente una cucharadita de azúcar al café y el aumento de peso.
Una alternativa puede ser utilizar leche vegetal, incluidas las elaboradas con soja, almendras o avena. No obstante, algunos de esos productos contienen azúcares agregados, por lo que los especialistas recomiendan revisar las etiquetas y verificar cuántas calorías se incorporan a cada bebida.
Tomar ocasionalmente un café con leche no necesariamente representa un problema. Su efecto depende de la cantidad, la frecuencia, los ingredientes empleados y el conjunto de la alimentación habitual.
El horario también puede influir indirectamente. Beber café durante la tarde no causa por sí mismo un aumento de peso, pero si altera el sueño podría afectar el descanso y otros hábitos relacionados con el control del peso.



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